La terapia manual es una técnica ampliamente expandida y muy conocida pero que no aplicada con conocimiento y especificidad no conseguirá obtener los mejores resultados en el cuerpo de los pacientes.

Su uso sutil como mediador para mejorar el funcionamiento de los receptores del dolor en los tejidos dañados del paciente y generar una limpieza del ambiente de los mismos mejorará la percepción del dolor de la lesión que se padece. Cuando esto no se realiza con especificidad, los receptores del dolor que se encuentran en la zona lesionada bajan su umbral de activación y los pacientes perciben un dolor que no se corresponde con la situación real del tejido.

Mucho más que un masaje.