La ecografía, también conocida como ultrasonografía, es una técnica de imagenología que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para crear imágenes en tiempo real de las estructuras internas del cuerpo. Estas ondas sonoras se emiten a través de un transductor, un dispositivo manual que se coloca sobre la piel del paciente, y luego las ondas rebotan en los tejidos internos y regresan al transductor. La información recopilada se utiliza para generar imágenes en un monitor.

Algunas de las características y ventajas clave de la ecografía incluyen:

  • No invasiva: No implica radiación ionizante, lo que la hace segura y no invasiva.
  • En tiempo real: Proporciona imágenes en tiempo real, permitiendo la observación de estructuras en movimiento, como el flujo sanguíneo.
  • Versatilidad: Puede utilizarse en diversas áreas del cuerpo y para diferentes propósitos, cómo evaluar estructuras o visualizar evoluciones del tejido.
  • Guía para procedimientos: Puede utilizarse para guiar procedimientos invasivos, como la EPI o la neuromodulación.
  • Sin efectos secundarios: No tiene efectos secundarios conocidos y es segura para su uso en diferentes grupos de pacientes, incluidas mujeres embarazadas y niños.